Historia del Boxeo

El boxeo no nació para defenderse: nació para que dos hombres pudieran pelear por dinero delante de un público que paga sin que se muriera uno cada semana. Todo lo que tiene y todo lo que le falta sale de ahí, y está escrito en dos reglamentos que se pueden leer.

El boxeo es el sistema de esta sección con la historia más fácil de comprobar, y por una razón bonita: es el primer deporte de combate que puso sus reglas por escrito. No hay que reconstruir nada ni fiarse de ningún linaje. Están fechadas, firmadas, y se leen en diez minutos.

Y son la mejor manera de entender el boxeo, porque cada regla es la huella de un problema.

La pregunta que contestaba no era la de la calle

Peleas con los puños ha habido siempre y en todas partes. Lo que aparece en la Inglaterra del siglo XVIII es otra cosa: el prizefighting, la pelea por premio, en un escenario, con apuestas y con entradas. Un espectáculo comercial.

Eso cambia la pregunta que el sistema tiene que contestar. No es «cómo sobrevivo a esto», sino «cómo hago que esto se pueda repetir el mes que viene»: con un público que vuelva, con apostadores que acepten el resultado, y sin que se muera uno de cada dos púgiles. Todo lo que el boxeo tiene de bueno, y todos sus agujeros, salen de esa pregunta.

1743: el día que el boxeo dejó de ser lucha

Jack Broughton era el mejor púgil de Londres y tenía además un problema personal: George Stevenson murió después de pelear con él, en 1741. Dos años más tarde, el 16 de agosto de 1743, Broughton publicó siete artículos —Rules to be observed in all Battles on the Stage— que son las primeras reglas escritas de un deporte de combate moderno.

Lo que hicieron, en corto:

  • No se golpea al que está en el suelo. El asalto se acaba cuando uno cae.
  • Treinta segundos para levantarse y volver «a la raya» (come to scratch) por su propio pie. Si no llega, ha perdido. Es el antepasado directo de la cuenta de diez.
  • No se golpea por debajo de la cintura.
  • Y el que más consecuencias tuvo, aunque no lo parezca: no se agarra por debajo de la cintura.

Ese último artículo es el nacimiento del boxeo. Antes de 1743 una pelea de premio incluía agarrar, tirar y estrangular: era lucha con puños. En 1743 empieza a recortarse, y lo que queda es un arte de golpear con las manos que ya no sabe qué hacer con un cuerpo pegado al suyo. Cuando este sitio dice que el boxeo no agarra, esa es la fecha.

Broughton hizo además otra cosa que casi nadie le acredita: abrió una escuela y puso a sus alumnos a entrenar con mufflers, guantes de cuero acolchado. No los inventó para las peleas, sino para los entrenamientos — para poder practicar a diario sin destrozarse las manos y la cara. Es exactamente el mismo problema que resolvió Kanō en Japón siglo y medio después, y con la misma solución: si quieres entrenar todos los días, tienes que quitar algo.

1867: las doce reglas que fundan el boxeo moderno

Las de Broughton aguantaron casi un siglo, hasta el reglamento del London Prize Ring de 1838. El salto definitivo lo escribe en 1867 un galés llamado John Graham Chambers, y se conocen por el aristócrata que las apadrinó: las Queensberry Rules. Doce artículos. Estos cuatro cambian la naturaleza del asunto:

Art.Qué diceQué significa
2«No wrestling allowed»El divorcio de la lucha, ahora explícito
3Asaltos de tres minutos, uno de descansoLa pelea deja de durar «hasta que uno no pueda»
4Diez segundos para levantarse soloEl KO como resultado deportivo
8Guantes «de buena calidad y nuevos»El guante pasa del gimnasio al combate

A partir de aquí ya no hay que explicar más el boxeo: lo que ves hoy es esto, con un siglo y medio de refinamiento encima.

La trampa del guante, que es lo más interesante

Aquí está el hallazgo que hace del boxeo un caso de estudio y no una anécdota. El guante no se puso para proteger la cara del que lo recibe. Se puso para proteger la mano del que lo da — y para que el espectáculo fuese presentable.

Y funcionó demasiado bien. Este sitio tiene los números en otra sección: un guante de boxeo reparte el impacto sobre unos 152 cm², casi el triple que un puño desnudo, y eso baja muchísimo la presión — o sea los cortes, los huesos de la mano y las cejas abiertas. Pero la energía que entra en el cráneo no la para el guante: como se explica en momento y energía, un guante protege perfectamente de los cortes; del cerebro, nada. Y como el daño de un KO viene sobre todo del giro de la cabeza, lo que el guante hace de verdad es permitir muchísimos más golpes a la cabeza a lo largo de una carrera.

Dicho de otra forma: las reglas de 1867 hicieron el boxeo menos sangriento y más dañino a largo plazo. Menos púgiles muertos en el ring, más cerebros con veinte años de golpes acumulados. Es el ejemplo más limpio que existe de una regla de seguridad que resuelve el problema visible y empeora el invisible, y merece la pena tenerlo en la cabeza cada vez que alguien —en cualquier sistema, incluido este— dice «esto lo hacemos así porque es más seguro».

Qué se lleva de aquí el Krav Maga

  1. Las mejores manos que existen. Directos, ganchos, la mecánica de cadera y hombro, y sobre todo lo que no se ve: la gestión de la distancia y el juego de piernas. Siglo y medio de gente compitiendo solo con las manos produce el mejor trabajo de manos del mundo, y no tiene ningún sentido inventarlo otra vez.
  2. La idea de entrenar, no solo de aprender. El sparring con protecciones —guante, bucal, casco— es la herencia directa de los mufflers de Broughton, y es lo que separa un sistema que se practica de un sistema que se recita.
  3. La guardia, con un cambio deliberado. Y aquí conviene ir con cuidado, porque la guardia de boxeo es magnífica contra puños, que es lo único para lo que fue diseñada. El programa lo dice en su propia ficha: la guardia de aquí lleva las manos abiertas, porque tienen que poder agarrar, desviar un arma y cubrir una entrada al cuerpo. Un puño cerrado a la altura del pómulo no hace ninguna de las tres.

Y la advertencia, que en boxeo es doble. La primera es la de siempre y está en los principios: en boxeo inglés no hay patadas, ni golpes bajo el cinturón, ni agarres, ni codos — y el que se acostumbra a que no existan se sorprende cuando existen. La segunda es física y muy concreta: el guante que llevas entrenando no lo vas a llevar puesto. El gancho que en el gimnasio suena bien, dado a mano desnuda contra un cráneo, es la manera clásica de romperse la mano y quedarse con un solo brazo en mitad de una agresión. Por eso este programa insiste tanto en el codo, en la palma y en el canto de la mano: son las superficies que no se rompen.

Fuentes de este artículo
  1. Jack Broughton, Rules to be observed in all Battles on the Stage, Londres, 16 de agosto de 1743, 1743.Las primeras reglas escritas de un deporte de combate moderno. Siete artículos, y el que más consecuencias tuvo prohíbe agarrar por debajo de la cintura: ahí empieza a existir el boxeo como cosa distinta de la lucha. De dominio público.
  2. John Graham Chambers, Marquess of Queensberry Rules, Londres, con el patrocinio de John Douglas, 9.º marqués de Queensberry, 1867.Doce reglas que fundan el boxeo tal como se conoce: guante obligatorio (art. 8), asaltos de tres minutos (art. 3), cuenta de diez (art. 4) y «no wrestling allowed» (art. 2). El mismo formato que adoptó el boxeo tailandés sesenta años después. De dominio público.

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