Historia del Boxeo Tailandés
Casi todo lo que se cuenta del muay thai descansa en cuatro menciones de las crónicas reales tailandesas, y la más famosa, en ocho líneas de una crónica birmana. Lo que sí está documentado es más interesante que la leyenda: peleas de premio en ferias de pueblo, con la ley diciendo que si te matan es tu karma.
Con el muay thai hay que hacer lo contrario de lo que se hace normalmente. Lo normal es empezar por «arte milenario de los guerreros de Siam» y bajar de ahí. Aquí conviene empezar por lo que se puede comprobar y subir, porque alguien hizo ese trabajo: Peter Vail, antropólogo de Cornell, fue a las crónicas y contó las fuentes.
El resultado es demoledor y a la vez liberador: prácticamente toda la historia aceptada del muay thai deriva de cuatro menciones al boxeo en las crónicas reales. Cuatro. Y como en el caso del karate, lo que ha crecido encima de esas cuatro menciones no es historia, es identidad nacional.
Las cuatro menciones, y qué dicen de verdad
1 · El Rey Tigre en la feria (r. 1703-1709). La crónica de Ayutthaya cuenta que el rey Sorasak, apodado Phra Jao Süa —«el Rey Tigre»—, se disfrazó de pobre, se fue con cuatro o cinco hombres de confianza a una feria de pueblo y se metió a pelear de incógnito en el espectáculo de boxeo. Ganó. El maestro de la arena le pagó el premio de rigor: un baht al ganador y dos saleung al perdedor.
Es un episodio, contado una vez. En las versiones modernas, «se disfrazó» se convierte en «se disfrazaba a menudo», y de ahí a «el boxeo era la afición favorita del pueblo, del ejército y de la realeza». Un rey se cuela una tarde en una feria y ochenta años de reescritura lo convierten en política de estado.
2 · Nai Khanom Tom (1767). La historia más famosa: un prisionero tailandés, llevado a Rangún tras la caída de Ayutthaya, gana a nueve o diez de los mejores púgiles birmanos seguidos ante el rey de Ava. En Tailandia lo conoce cualquier escolar; hay medallones, amuletos, estatuas, series de televisión, y el 17 de marzo es el día del boxeo tailandés en su honor.
Y descansa sobre ocho líneas de una crónica birmana.
Lo que Vail muestra es más fino que un simple «es falso». Las versiones modernas añaden detalle técnico: que fintó una izquierda y cruzó la derecha, que pidió tiempo para rebobinarse las cuerdas de los puños, que remató con una patada de talón girada. Ese detalle hace un trabajo concreto: legitima como antiguas técnicas que a lo mejor no lo son. Si Nai Khanom Tom daba patadas giradas en el siglo XVIII, entonces la patada girada es patrimonio nacional y no una moda de los años setenta. La historia no se adorna por gusto: se adorna para probar algo.
3 · Phra Pichai Dap Hak. Un plebeyo que pelea en una feria, gana al instructor de boxeo del gobernador de Tak —el futuro rey Taksin—, y este se lo lleva de soldado. Termina general y gobernador. Aquí el mensaje es transparente y sigue vigente hoy: el boxeo es un ascensor social. Un hijo de nadie puede llegar arriba pegando, con el patrocinio de un poderoso. Sigue siendo cierto en Tailandia, y explica el sistema entero mejor que cualquier leyenda de guerreros.
4 · Los dos franceses (1788). Y esta es la joya, porque es la que nadie cuenta bien. Dos hermanos franceses llegan a Bangkok y proponen un combate. La corte acepta por prestigio y presenta a un púgil, Mün Phlan. El francés intenta agarrarlo y romperle la clavícula; Mün Phlan pega retrocediendo y no lo dejan alcanzarlo. Entonces el hermano del francés salta al escenario y lo empuja por detrás para que no pueda seguir retrocediendo. El heredero al trono se cabrea, salta también, patea al hermano, los árbitros se suman, y los dos franceses acaban tan maltrechos que se los llevan al barco — donde, por cierto, el rey manda a sus médicos a curarlos.
El tailandés no ganó. El combate acabó en una pelea multitudinaria. Y las versiones posteriores dicen que «el púgil tailandés ganó con facilidad, humillando a los dos boxeadores franceses». Es el mismo mecanismo exacto que en la ficha del jiu-jitsu, donde la prensa brasileña convirtió la derrota de Hélio Gracie ante Kimura en victoria moral: cuando el relato importa más que el resultado, el resultado se cambia.
Lo que sí está documentado, y es mejor
Porque la historia real no es una historia de guerreros: es una historia de peleas de premio en ferias. Del propio material que cita Vail:
- El boxeo era entretenimiento, y como tal estaba exento del impuesto de capitación y tenía permitidas las apuestas.
- La ley de Ayutthaya, artículo 117: si dos personas acuerdan boxear o luchar, está bien; si una se lesiona o incluso muere, no es punible. Y el promotor tampoco responde, porque su intención era dar espectáculo: lo que le pase al participante es su karma.
- Se peleaba en explanadas de tierra, sin categorías de peso, con los puños atados con cuerda —kaad chuek— y con el tiempo medido, según se cuenta, por un coco agujereado flotando en un cubo de agua.
Compárese con el boxeo inglés del mismo siglo y sale casi el mismo cuadro: apuestas, escenario, promotor y un cuerpo humano como material consumible. La diferencia es que en Inglaterra alguien escribió las reglas en 1743 y en Siam no hacía falta, porque la ley ya había resuelto el único problema que le interesaba al estado: quién no paga cuando alguien muere.
La modernización, y de dónde salió el formato
El muay thai que se ve hoy es del siglo XX, y su formato no es tailandés: es inglés. A finales de los años veinte, tras la muerte de un púgil en combate, Siam adopta lo que ya había adoptado el mundo entero — el modelo de las reglas de Queensberry: ring elevado con cuerdas, guante de cuero en lugar de la cuerda atada, asaltos cronometrados, árbitro y categorías de peso. Los dos estadios que ordenan el deporte profesional llegan después: Rajadamnern en 1945 y Lumpinee en 1956.
Y el dato que conviene retener, porque lo escribe Vail en 1998: las reglas se estandarizaron «en los últimos cincuenta años más o menos». El «arte milenario» lleva reglamento uniforme desde aproximadamente los años cuarenta. Es más joven que el judo de competición.
Nada de esto le quita un gramo de valor al muay thai. Le quita la antigüedad, que no es lo que lo hace bueno. Lo que lo hace bueno es que se compite de verdad, muchísimo y desde muy joven — peleas semanales, retransmitidas a diario, con un país entero mirando. Ninguna tradición produce eso: lo produce el volumen.
Qué se lleva de aquí el Krav Maga
- Las ocho armas, y sobre todo las dos que faltan en los demás. El codo y la rodilla. Son la respuesta natural a la distancia corta, que es donde ocurren de verdad las agresiones, y son además superficies que no se rompen al golpear, al contrario que el puño desnudo. Por eso los codazos están en el programa desde el primer grado.
- El clinch, con el uso invertido. Agarrar la nuca y trabajar con rodillas es la mejor solución que existe para el cuerpo a cuerpo de pie. Aquí se usa para golpear y salir, no para dominar: quedarse agarrado a alguien es exactamente lo que no se puede hacer si hay un segundo agresor, y en la calle suele haberlo.
- La low kick, que es la patada más rentable que hay. Baja, difícil de ver, difícil de parar, y le quita a alguien la movilidad sin pedirte equilibrio a cambio.
- Y una nota que no es casual: Richard Douieb, que trajo este sistema a Europa, practicó boxeo tailandés y boxeo americano, y fue campeón de Francia en 1983. El Krav Maga europeo tiene muay thai dentro porque el hombre que lo montó lo entrenó él mismo.
La advertencia, como en todos: lo dice el propio sitio — en muay thai no hay cabezazos ni dedos a los ojos, y hay guante, bucal, árbitro y una superficie plana. Quítale las cuatro cosas y el clinch que gana un combate en Lumpinee es una postura terrible en un portal.
- Peter T. Vail, Modern Muai Thai Mythology, Crossroads: An Interdisciplinary Journal of Southeast Asian Studies, 12(2), pp. 75-95, Northern Illinois University, 1998. https://8limbsus.com/wp-content/uploads/2014/03/Modern-Muay-Thai-Mythology-Peter-Vail-first-pages.pdfAntropólogo de Cornell. Va a las cuatro únicas menciones al boxeo que hay en las crónicas reales tailandesas y las compara con lo que se cuenta hoy. Es el trabajo que mide cuánto de la historia del muay thai es historia.
- John Graham Chambers, Marquess of Queensberry Rules, Londres, con el patrocinio de John Douglas, 9.º marqués de Queensberry, 1867.Doce reglas que fundan el boxeo tal como se conoce: guante obligatorio (art. 8), asaltos de tres minutos (art. 3), cuenta de diez (art. 4) y «no wrestling allowed» (art. 2). El mismo formato que adoptó el boxeo tailandés sesenta años después. De dominio público.
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